lunes, 28 de mayo de 2012

CASO 1. ASESORAMIENTO A FAMILIA. (FASE 4)


Durante las entrevistas con la familia de este alumno se han trabajado orientaciones sobre la alimentación, ya que presenta dificultades en la ingesta de comida sólida.
Consideraciones generales:
v  Las comidas son momentos agradables.
v  La hora de comer es para comer, no para jugar ni ver la televisión (se puede permitir al niño mantener un pequeño juguete en la mano).
v  La comida es algo rico y apetecible.
v  La comida constituye un ritual cuya forma la va a marcar el adulto, no el niño.
v  Nunca se va a forzar más de 10 "imprescindible".
v  Todos los días hay que comer, y hay que tomar una cantidad previamente establecida. 

      Se debe crear una rutina y mantener constantes las condiciones físicas. Se debe dar de comer siempre en el mismo lugar físico, la misma colocación de las mesas y sillas, considerando, sobre todo en el contexto familiar, los gustos y preferencias del niño en cuanto a la utilización del mismo vaso, plato o bandeja, ya que puede darle más seguridad.
Se debe hacer contingente al fin de la comida una situación gratificante, como realizar juegos interactivos, ver una película de vídeo o cuento, en cualquier caso una actividad preferida por el niño.
           Se comenzará ofreciendo al niño comida "normal". Si no la toma, no se le forzará, sino que se volverá a intentar dándole cucharadas o trocitos de alimentos con la mayor calma y especial cuidado ofrecimientos cada 5 ó 10 segundos. Se volverá a ofrecer el trocito de comida unas cuantas veces. Si no hay ningún cambio de actitud, si el niño no lo toma, se optará por ofrecer los alimentos preferidos de la forma que se describe en el siguiente apartado. Empezar primero a mostrarle un alimento que no le guste. Luego sólo chupar un alimento que no le guste. Pasar a un alimento que ie guste.
Se deberá tener preparado el alimento que más le guste y que tome habitualmente. Se le ofrecerá el alimento con cucharita pequeña, en pequeñas cantidades acercándoselo a la boca ai niño con suavidad pero con firmeza. Si el niño deja que se le introduzca en la boca, aunque lo escupa se le seguirán dando las mismas cantidades, de la forma más natural posible, y reforzándole de forma contingente y consistente con la aceptación del alimento.
A medida que el niño vaya comiendo, se debe ir aumentando la cantidad de alimento, pero siempre de los sabores preferidos, es decir, de los que inicialmente tomaba.
Elegir una situación totalmente nueva para ofrecer alimentos nuevos, como la hora del bocadillo o un aperitivo, y al mismo tiempo que se le ofrece a otros niños. Se trata solamente de ofrecer el alimento, bien directamente, o dejándolo a su alcance mientras ve que los demás lo toman. A pesar del rechazo sistemático seguir ofreciéndoselo, sin darle mayor importancia y esperar.

Introducir sabores nuevos. Se elegirá un alimento de sabor similar al preferido, con la misma textura y temperatura. Se deberán colocar los platos de forma que el niño vea el plato que tiene que tomar en primer lugar y el postre preferido. La cantidad debe ser menor que en el caso de la comida normal. Se ofrecerá el alimento al niño, y si lo rechaza, se insiste en el ofrecimiento con firmeza y paciencia. El plato debe quedar vacío (aunque haya que retirar cierta cantidad, preferiblemente sin que el niño se dé cuenta). Los alimentos nuevos sólo se ofrecerán en una comida, el resto (la cena) estará constituida por la comida preferida y aceptada.
Cambio de texturas. Si el niño toma purés, deben presentarse más espesos de forma muy lenta y progresiva. Cuando el niño acepte alimentos más espesos, se deberán introducir dentro del puré pequeñas cantidades de comida sólida, machacada con el tenedor. El siguiente paso será el tomar platos constituidos por comida machacada con tenedor, con introducción muy progresiva (una cuchara diaria) de alimentos sólidos.
De forma simultánea se debe ofrecer alimento en forma sólida, pero en otra comida. Por ejemplo, en la cena o merienda, se pueden ofrecer alimentos sólidos que ya comiese el niño, como patatas fritas, aceitunas... dentro de la rutina establecida y cumpliendo el principio de que sólo se va a tomar ese alimento.
Cuando se establezca el hábito de tomar sólidos en la merienda o la hora del bocadillo, se presenta en la comida. Se empezará por dos o tres porciones de tortilla o jamón de york, etc. Se puede facilitar este proceso haciendo contingente a la ingesta del trocito de comida nueva un trocito de alimento sólido preferido. Cada día se puede ofrecer un alimento sólido distinto para ir estableciendo un listado de comidas preferidas.
Procurar ofrecerle, por lo menos durante unos meses, menor cantidad y con menor frecuencia los alimentos que menos le gustan que los que le gusten.
       Otros aspectos a tener en cuenta:

ü  Ofrecer información visual anticipada, para informar sobre lo que va a comer. Poner delante del niño los platos que vaya a tomar y en orden, puede ser mediante pictogramas, fotografías o en los platos directamente.
ü  Presentar la cantidad total que creamos que se va a comer.
ü  Dar siempre de postres algún alimento muy apetecible para el niño. Ponerlo a su vista detrás del plato de comida.
ü  Prestar atención a que el niño no se moje ni se manche. Para muchos niños con Trastorno Generalizado del Desarrollo resulta muy desagradable sentirse sucios o mojados.
ü  Ofrecer la comida en el mismo envase o plato habitual y de forma progresiva ir cambiando la forma del envase hasta llegar a la utilización de cualquier plato.
ü  No mezclar.
ü  No ofrecer una nueva cucharada mientras no se haya tragado la anterior.
ü  Colocar a su alcance agua que el niño toma cuando quiere o pide.
ü  Cuidar especialmente que las comidas estén apetitosas y con un estado de textura y temperatura adecuados.
ü  No perder la paciencia, no chillar, no perder la sonrisa. Siempre dar muestras de serenidad y firmeza.
ü  Utilizar estas estrategias tanto en el entorno familiar como en el centro escolar.

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