A. Riviére en su libro, “Orientaciones para la Intervención Educativa” 2001, elabora una lista de premisas básicas que debe orientar el programa de intervención. Esta lista se presenta como si fuera un niño autista el que nos las dicta. Orientaciones a tener en cuenta en el desarrollo del plan.
¿QUÉ NECESITO?
1. Un mundo estructurado y predecible, en que sea posible anticipar lo que va a suceder.
2. Utilizar señales claras. No emplees en exceso el lenguaje. Usa gestos evidentes para que pueda entender.
3. Evita, sobre todo al principio, los ambientes bulliciosos, caóticos, excesivamente complejos e hiperestimulantes.
4. Dirígeme, no me esperes a mis iniciativas para establecer interacciones. Procura que éstas sean claras, contingentes, comprensibles para mi.
5. No confíes demasiado en mi aspecto. Puedo ser deficiente sin parecerlo. Evalúa objetivamente mis verdaderas capacidades y actúa en consecuencia.
6. Es fundamental que me proporciones medios para comunicarme.
7. Para tratar de evaluarme o enseñarme, tienes que ser capaz primero de compartir el placer conmigo. Puedo jugar y compartir el placer con otras personas. Ten en cuenta que se me exigen adaptaciones muy duras.
8. Muéstrame en todo lo posible el sentido de los que me pides que haga.
9. Proporciona a mi conducta consecuencias contingentes claras.
10. No respetes mi soledad. Procura atraerme con suavidad a las interacciones con las personas y ayudarme a participar en ellas.
11. No me plantees siempre las mismas tareas, ni me obligues a hacer las mismas actividades. El autista soy yo no tú.
12. Mis alteraciones de conducta no son contra ti: ya que tengo un problema de intenciones, no interpretes que tengo malas intenciones.
13. Para ayudarme, tienes que analizar cuidadosamente mis motivaciones espontáneas. En contra de lo que pueda parecer, me gustan las interacciones cuya lógica puedo percibir: aquellas que son estructuradas, contingentes y claras. Hay otras muchas que no me gustan estúdialas primero.
14. Lo que hago no es absurdo, aunque no sea necesariamente positivo. No hay desarrollos absurdos, sino profesionales poco competentes para entenderlo.
15. Enfoca la educación y el tratamiento en términos positivos.
16. Ponme límites. No permites que dedique días enteros a mis estereotipias, rituales o alteraciones de conducta. Los límites que negociamos me ayudan a saber que existes y que existo.
17. En general, no interpretes que no quiero, sino que no puedo.
18. Si quieres que aprenda, tienes que proporcionarme experiencias de aprendizaje sin errores y no por ensayo y error. Para ello es preciso que adaptes cuidadosamente los objetivos y procedimientos de enseñanza a mi nivel de desarrollo y que me proporciones ayudas suficientes para hacer con éxito las tareas que me pides.
19. Evita las ayudas excesivas. Toda ayuda de más es contraproducente porque me hace depender de la ayuda más que de los estímulos relevantes y me quita una posibilidad de aprender.
20. Por ahora, mi problema se mejora sobre todo con la educación.
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